Economía

La naturaleza de la riqueza


Introducción

La riqueza sólo se origina de la naturaleza, desde ella extraemos, transformamos, creamos y reponemos riqueza, desde la que se forma y de la que nosotros mismos formamos parte.

El dinero ha sido un invento del hombre. A partir de allí investigamos la implementación de un nuevo sistema monetario, que fuera más apto a los requerimientos actuales de la humanidad. El dinero no es una mercancía pues no posee ninguna de las características que la definen, por lo que el dinero no puede ser un fin en sí mismo.

Pero no sólo debe ser un nuevo sistema monetario, de creación humana y por lo tanto artificial, transitoria y perfectible, sino que también debe estar relacionado con la riqueza cimentadora de la vida humana, es decir, con la naturaleza. En ella debe fundamentarse. Un sistema monetario debe apoyarse sobre lo material. Así es como pierde, como cualquier otra propuesta que pretende ser científica, su sobrenaturalidad.

Esa es la parte integrante fundamental de este escrito. La comprensión cabal del funcionamiento de ese proceso cíclico es imprescindible. Además, no es difícil de entender, porque su reconocimiento y la importancia de su función son empíricamente demostrables. Su existencia es certeza: lo demostraremos en un apartado dedicado a él exclusivamente.

Para su comprensión, se necesita la redefinición total, revolucionaria, definitiva de la mayoría de los conceptos actuales de economía; del abandono de sus imprecisiones e indefiniciones. Y a la inversa, este nuevo concepto de economía necesita de la renuncia de todo aquello que no haya exigido la comprobación experimental de sus principios.

Hoy existen algunos pocos países, lamentablemente pocos, aquellos que no integran el mundo capitalista, que han alcanzado por otros medios los cambios iniciales, principales, imprescindibles que en ella se proponen (la eliminación del hambre, la salud y la enseñanza accesibles, etc.), aunque aún no han conseguido el logro de otros muchos.

Se está proponiendo una forma diferente de ver la economía, una forma basada en la materia, científica. A través de ella se llega a una enorme variedad de conclusiones nuevas, algunas de la cuales eran consideradas imposibles por otras teorías.

Esta es una teoría macroeconómica y monetaria. Algunos de sus capítulos están dedicados a describir sus postulados monetarios, en tanto que otros tocarán temas más generales sobre economía, incluyendo, obviamente, algunos relacionados directamente con los de la teoría monetaria propuesta.

El sistema monetario de ésta teoría, hay que decirlo, no es lo fundamental que se propone, sino sólo una de las conclusiones que se derivaron del descubrimiento principal: el estricto orden del ciclo económico que existe en la naturaleza, compulsorio para el ser humano, en todo sentido, por encima de sus creencias o deseos. No es un orden impuesto por la inteligencia o el interés de algunos hombres o por una clasesocial o por el Estado, sino que es un orden impuesto por la naturaleza, es una ley natural, rigurosa, que no podemos torcer. Así como cuando empezamos a contar aprendemos que el tres está después del dos y este después del uno, y aunque somos capaces de imaginar un orden natural distinto, la empecinada realidad nos convence de cuál es el orden verdadero.
Sinopsis

No ha existido ningún sistema económico que haya resuelto el problema principal de la humanidad: la satisfacción de todas las necesidades materiales del hombre. Y todas las necesidades materiales, es seguro, se pueden satisfacer. (La definición de necesidad económica es la falta de algo que otros poseen; por lo tanto, ya existe la forma de satisfacerla.)

La realidad indica que no hay ser vivo con más capacidad de adaptación a la naturaleza y con más aptitudes de adaptarla a ella misma, que el hombre. Es más, es el único que ha podido alcanzar esta última posibilidad.

Sabemos, porque lo vemos cotidianamente, que si toda la capacidad del hombre se vuelca en pro de cualquier objetivo, por imposible que parezca (el vencer al hambre por ejemplo), no sólo es capaz de hacerlo sino que, aseguramos, podrá hacerlo. Ya podría haberlo hecho, podría hacerlo ahora mismo, mediante los sistemas que hoy se aplican. Si lo quisiera.

La capacidad productiva nunca ha sido tan potente ni tan redituable. Las comunicaciones nunca han sido tan variadas y rápidas. El capitalismo nunca, hasta ahora, se lo ha propuesto, porque el vencer la pobreza, el vencer el hambre, es hoy totalmente posible, tanto en términos productivos como en la distribución de esa producción. Pero es un negocio no tan beneficioso o tan redituable como lo es el serviciofúnebre, por ejemplo. Los hambrientos no tienen un poder adquisitivo tal que pueda corresponderse con su propia necesidad de consumo, ni con la ambición de los productores de alimentos. En ése sistema económico se da una regla: los más necesitados son los menos posibilitados. Nos han hecho creer que esa regla es "natural"; que esa contradicción existe y que es irreversible: nos han hecho creer que es una condición, que siempre ha sido así.

Hoy existe una enorme capacidad productiva y su correspondiente oferta de comestibles (como nunca antes), mientras que en los países del "tercer mundo" hay una enorme demanda de ellos, como tantas veces, antes y ahora; como siempre. Pero en el capitalismo, un poder adquisitivo que sea suficiente para cumplir con tales exigencias, es una posibilidad exclusiva de un grupo pequeñísimo. El precio, la oferta, loscostos, la producción y la demanda dependen exclusivamente del poder adquisitivo de la población en su conjunto, como benefactora de la economía. Ésa es la ley. La capacidad de consumo se debe (y es posible) hacerla corresponder con la capacidad productiva.

La demanda en el capitalismo, al igual que el precio, depende –sólo si el poder adquisitivo de la población es alto- exclusivamente de la oferta. Si los empresarios capitalistas quieren vender más cantidad, venderán, utilizando estas dos herramientas de su exclusiva propiedad: oferta y precio. Si quieren aumentar sus beneficios, los aumentarán; si quieren bajarlos, los bajarán. Si quieren aumentar o disminuir la oferta o los salarios lo harán.

Ahora, si el poder adquisitivo es bajo, no podemos siquiera hablar objetivamente de "demanda". Estaremos hablando solamente de demanda de justicia distributiva.

En el socialismo se ha vencido al hambre. Incluso se hizo mucho más que vencerlo. Pero le falta "algo": sus pobladores no cuentan con el suficiente y merecido poder adquisitivo, con una verdadera capacidad de compra y la posibilidad de usarla. No sufren de necesidades materiales vitales, pero adolecen de muchas de las que no lo son, esto es, sufren de un tipo de pobreza económica que no les permite saciar necesidades más superfluas o gustos o caprichos.

Podemos empezar aseverando rotundamente que el principal error cometido por las distintas teorías ha sido el uso generalizado y dogmático de errores conceptuales, no materiales. No son errores producidos por cambios generados por la naturaleza, externos a la voluntad del hombre. Ni siquiera son errores de cálculo sobre datos verdaderos, sino cálculos casi correctos sobre datos erróneos; no son errores atribuibles a "algo" que esté por fuera de la humanidad. Han sido errores humanos de observación, de toma y manejo de datos equivocados y de las conclusiones necesariamente desacertadas a que arribó la propia humanidad. Pueden ser atribuibles a la ceguera por ignorancia de la mayoría, a la falta de escrúpulos de los pocos capaces de vislumbrarlos y hasta por la interesada mezquindad de una minoría, menor aún que la más pequeña, que fue "favorecida" por esos errores, y que voluntariamente los mantiene, si es que alguna vez pudo o quiso reconocerlos.

La invención del dinero fue la invención de la cuadratura de la rueda, y obstinadamente aún la utilizan todos los hombres, sin distinciones entre los dos diferentes sistemas económicos que existen.

Así, la teoría capitalista concluyó equivocadamente, a todo lo largo de su historia, que si se logra que ese minúsculo grupo de personas que conforman su capa más adinerada esté satisfecho, el resto podrá estarlo también, más tarde o más temprano, aunque no posean más que necesidades y necesidades de más. Esa misma historia, sin embargo, ha demostrado que todo esto ha sido y es falso de toda falsedad, puesto que esta minoría ha sido y es cada vez más pequeña y cada vez más enriquecida, a pesar de que el número de seres humanos y el de su capacidad de producción han sido multiplicados varias veces. No hubo una correspondencia entre la capacidad productiva y la capacidad de consumo. Ésta se ha concentrado y reconcentrado en ese grupúsculo. En el capitalismo hay mucha producción pero no hay a quién vendérsela. Esta afirmación nos demuestra otra: la especulación se torna más redituable que la producción y su consumo, especialmente en el capitalismo neoliberal.

En el socialismo se ha concluido, también en error, que la falta está en el efecto y no en la causa: han creído que el problema está –casi excluyentemente- en la propiedad sobre los medios de producción. Esto, dentro del capitalismo, es algo muy cierto e inocultable. Más aún, es cierto dentro de todos los sistemas de clases antagónicas. Pero es el efecto, es la consecuencia generada por una causa anterior. La realidad indica que el motivo de todos los males de la mayoría de la humanidad está en la condición de propiedad y uso sobre el medio de consumo, sobre el dinero; tal propiedad es la causa y el origen de todos los otros medios de carácter económico. El dinero da la posibilidad (mediante su uso como medio de pago, es decir, su uso para la compra y venta) de adquirir y poseer los medios de producción; así es usado para generar más dinero. De allí se induce que el capitalista es capitalista antes de poseer el medio de producción. La propiedad sobre el medio de consumo es lo que lo hace capitalista.

Si se le da al dinero un significado concreto, medible, comprobable, haciendo así que no sea accesible sólo para una minoría (ubicándose a sí mismo por encima de los intereses de clases o de grupos); si se reconoce definitiva y universalmente que ha dejado de ser una mercancía; que es un patrón o sistema de medida y comparación (tal como el metro o el kilogramo); si se le da una definición matemática a su valor(a través de una fórmula de resultado inobjetable y de fácil comprensión), el dinero se vuelve indevaluable, impidiendo así que el interés malicioso de ciertos grupos o los "pases mágicos" que los "justifican", puedan modificarlo a su antojo.

No existe filosofía que niegue que el objeto de toda actividad humana (entre ellas la economía) debe ser el saciar las necesidades de los que las sufren (por ejemplo, la necesidad de un médico ante una dolencia). En tanto que la lógica indica que no se hace necesario para aquellos pocos que las puedan tener resuelta y colmada (una persona sana no está necesitando un médico): aunque el mejor ejemplo es la propia economía. Por lo tanto, toda acción económica debería dirigirse a darle a los necesitados la posibilidad y la certeza de que dejen de serlo. De esa manera, la economía debería hacer que todo necesitado (un consumidor en potencia) pudiera llegar a ser un consumidor auténtico. Se debe reconocer que esto sólo puede lograrse a través del aumento de su poder adquisitivo, del crecimiento de su ingreso. Y no olvidemos algo fundamental: todos somos un consumidor, incluso los integrantes de esa minoría que no sufre necesidades. Así, tal aumento del poder de compra adquiere el carácter de derecho universal; pierde entonces el carácter de dádiva o limosna. Es la devolución de la expropiación original realizada a la naturaleza y a la humanidad. Ése derecho (lo aseguramos) puede realizarse sin necesidad de otras expropiaciones entre humanos. Los medios materiales para cumplirlo existen sobradamente. Lo único que aún falta es el reconocimiento pleno de que todos los hombres (y no sólo los necesitados) tenemos ese derecho por el simple hecho de vivir. Y, económicamente, vivir es trabajar y consumir, acciones ambas que mueven y permiten la economía: que son las dos actividades que crean, transforman y dan uso a la riqueza.

Ésta aseveración se apoya en un descubrimiento, alejado de todo misticismo o deseo; está por fuera de toda voluntad, mala o buena y de toda emoción. Debemos asegurar que ese descubrimiento es lo realmente importante, sustancial, trascendente, desde donde nacen todas y cada una de éstas aseveraciones tan "quiméricas". Es ver el verdadero ciclo económico.

Hemos descubierto que en realidad toda actividad humana que produzca un objeto (tangible o no), con el fin de ser consumido o usufructuado, forma y conforma un proceso cíclico económico que se inicia necesariamente con la extracción por parte del hombre de la riqueza natural de la zona que habita, y que termina forzosamente en la reposición de ésa riqueza extraída, para que así pueda iniciarse otro ciclo similar. Este axioma tan simple, casi obvio, no ha sido tomado como hipótesis básica en ninguna de las teorías economías que han existido. Las pocas que se le aproximaron (como es el caso de las economías que hoy existen), lo han hecho en un orden inverso al real, por lo que nunca pudieron entenderlo (y menos aplicarlo) tal como es.

El hombre continuamente ha tomado prestado de la naturaleza esa riqueza original, como el imprescindible "capital inicial", con que ha comenzado, construido, soportado y mantenido todo hecho y acto económico a lo largo de la historia. Y no sólo utiliza esa riqueza original en forma directa para su propio bien (algo que siempre hizo), sino que puede y debe aumentarla, continuamente, a través de su propia actividad (es lo que resta por hacer en las teorías primitivas). Aunque ya no sólo para su único beneficio, sino también para el mantenimiento y el mejoramiento del medio ambiente que habita y comparte con otras especies. Después de extraída esa riqueza, el hombre debe hacer todo lo posible por reponerla de alguna manera, y así poder seguir explotándola, para no destruirla irreversiblemente.

Veremos que el cumplimiento de ese ciclo es la única condición indispensable, ineludible, obligatoria, para alcanzar el bienestar de toda la humanidad; sin distinciones de raza, creencia, sexo o clase. Es más, para ese ciclo sólo existe una clase: la de los seres humanos. Todos los hombres cumplimos el rol de consumidores y reponedores (consumidores-reponedores), y a su vez, todos debemos cumplir el rol de productores y reponedores, (productores-reponedores), de la riqueza natural. Ésta debe ser extraída y repuesta, consumida y repuesta.

Esa conjunción de derechos es la que explica, genera y avala la propiedad social sobre el medio de consumo; éste es el dinero en su forma indevaluable: el indev, la moneda del ciclo económico natural.

El ciclo económico nos enseña dos realidades concluyentes: una, que una distribución justa de la riqueza no sólo es una obligación moral sino una necesidad económica; dos, que la economía del ciclo no sólo obliga a realizar esa distribución sino que la hace totalmente posible. Hay en el libro un capítulo exclusivo dedicado al ciclo económico.

Nos deja claro también que no hay producción ni reposición de riqueza sin trabajo y que éste no es otra mercancía.

Una actividad cualquiera no es mercancía: es acción, es movimiento; no se crea ni se destruye. La actividad del hombre es una forma especial -o una especie- de energía natural, que en términos sociales nunca se detiene, nunca descansa. Por lo tanto, si definimos al trabajo del hombre como otro tipo de energía, concluimos que de ninguna manera es un "objeto útil, provechoso o agradable que proporciona a quienes lo consumen un cierto valor de uso o utilidad", es decir, una mercancía.

Así, el ciclo económico nos dice que el trabajo, definitivamente, no es una mercancía. La imagen de un buey tirando de un arado, o la de un caballo arrastrando un carro, nos da la idea concreta de lo que significa la capacidad o la fuerza de trabajo. Exactamente lo mismo sucede con el trabajo físico del hombre (como cuando un obrero hace una zanja) sin importar la herramienta que utilice. Objetivamente, no podemos considerar esa fuerza como una "mercancía". Pero la idea de que su fuerza de trabajo no es una mercancía es muchísimo más clara al considerar el trabajo humano creativo, cuyo resultado puede ser tangible o no, pero que ciertamente es generador de riqueza nueva, que antes de esa actividad no existía.

Nuestro medio de consumo se posa sobre esa cifra fundamental, el ingreso mínimo vital y natural, que permita una vida digna, una vida de bienestar; debe necesariamente estar relacionado con la cantidad de seres humanos de un país, sin importar edades o sexos, y con la riqueza del territorio que ellos habitan. Por dos razones fundamentales: primera, porque todo hombre (sin importar ni considerar diferencias reales o imaginarias), es un consumidor, y segunda, porque el hombre, como cualquier otro ser o cosa, puede existir y sobrevivir solamente si es capaz de obtener sus materiales indispensables desde y en su propio ambiente, sin dañarlo y sin agotarlo. Porque si así no fuera, no tendría sentido vivir ni la posibilidad de sobrevivir en, con y desde ese espacio que ha elegido.

Con esta propuesta aseguramos la desaparición de la pobreza económica y todos los sufrimientos que de ella se derivan. Es seguro que es necesaria, aunque quizá no sea suficiente. No podemos asegurar lo mismo sobre las "otras" pobrezas que existen, lamentablemente. La puesta en práctica nos dirá cuántas de ellas están realmente relacionadas a la pobreza, a la falta de oportunidades, a la desigualdad; y cuántas de ellas forman parte de la naturaleza humana. Pero creemos que, por ahora, con eliminar la pobreza económica daremos un paso enorme hacia la concreción de un sin fin de soluciones.

Hay dos maneras de leer esta propuesta, una correcta y otra que podríamos calificar de limitada. Una de ellas es considerarla como una mejora del sistema capitalista. Para explicar dicha manera debemos tener en cuenta que ese sistema favorece a una clase de personas, en tanto perjudica a otro grupo de ellas. La manera más obvia de mejorar a ese sistema es haciendo que esta clase perjudicada se convierta en integrante de aquella otra, y la forma de hacerlo es dándole a la clase perjudicada el mismo poder adquisitivo de la favorecida; pero, para no cometer el mismo error original del capitalismo, sin perjudicar a esta última. Quizá forzando en demasía la imaginación, se podría decir que sólo podríamos mejorarlo al transformar a todos en capitalistas. Pero al hacer eso estaríamos negando la hipótesis desde la que arrancamos: el capitalismo necesariamente persiste en función de la existencia de esas dos clases antagónicas.

Por el contrario, el ciclo económico natural nos hace decir que la naturaleza posee todo lo necesario para el mejoramiento de la vida del hombre (mediante la producción y el consumo), y esa riqueza la pone a disposición de la humanidad. Esta última puede y debe beneficiarse de todo lo disponible, a través, únicamente, de lo que ella puede aportar: el trabajo, que no es una mercancía más sino una forma de energía natural, cuya función principal e ineludible es reponer a la naturaleza la destrucción que el hombre le hace, con los mayores beneficios y mejoras que todo el conocimiento adquirido a lo largo de la historia pueda aportar, con el objeto de que esa riqueza sea accedida por todos los hombres, sin distinciones de especie alguna, y sin que se la agote. Que no sólo importa la producción sino también su consumo.
Definiciones ineludibles

Ahora comenzamos con las definiciones imprescindibles que se necesitan para lograr una cabal comprensión de lo que se quiere exponer, y porque cualquier ciencia como tal, exige definiciones precisas. Estas definiciones han de entenderse como propias de la economía, aunque parezcan que la sobrepasan. Son abiertas, no exhaustivas, pero inmodificables en su concepto fundamental, no por capricho del autor, sino porque su propia naturaleza así lo obliga.

Llamamos naturaleza a una zona específica, delimitada geográfica, temporal y políticamente, que comprende un ambiente ecológico, pasado, presente y futuro. Puede ser una comarca, una provincia, un estado, un país, el planeta, la galaxia, el universo, según el caso.

Llamamos riqueza a la totalidad de sólidos (la tierrasuelo y subsuelo) y fluidos (aire, aguas). Son riqueza también todos los compuestos, orgánicos (animales, vegetales) e inorgánicos (minerales en general), todo tipo de energía (luzcalor), toda cosa o ser, todo objeto que se ubica temporal y espacialmente en dicha zona. Se desprende que no existen propietarios individuales de esta riqueza y que ella es el "capital" inicial en que la economía se basa y que todo lo mueve.

Desde esa riqueza, por ella, con ella y hacia ella transcurre la vida. No es ni debe ser, por tanto, considerada un recurso ni un medio ni un fin, en algo exterior a la vida, sino en parte integrante de ella, y que puede transformarse para hacer que la vida sea mejor. La propia humanidad forma parte de esa riqueza, pues la humanidad es naturaleza. La vida es la mayor riqueza.

De esa manera, al ser riqueza la vida misma, es riqueza también su disfrute y es perjudicial el mal uso de ella. Segar durante el proceso económico una vida extra humana (una brizna de trigo, un árbol, un animal) tiene por fin mejorar la vida del hombre.

La riqueza es única, pero puede diferenciarse según su origen en riqueza natural y riqueza artificial o racional. Aquélla es la producida por la naturaleza propiamente dicha, y ésta es la producida por la actividad del hombre, por el

Definimos como artificial, en puro sentido económico, a la transformación, por la mano del hombre, de algo natural en algo no natural. Así, lo artificial es derivado de lo natural. Es "hijo" de la naturaleza: ella es su madre y el trabajo del hombre es su padre.

Sólo la propia naturaleza –erupciones volcánicas, inundaciones, sequías, el hombre mismo, huracanes, etc.- puede destruir y, a la vez, reponer esa riqueza. El uso de ella por parte del hombre, cuando la explota artificialmente, debe finalizar con la reparación del daño y concluir ese ciclo productivo con un resultado positivo o, como mucho, igualado, en el momento que tenga que rendirle cuentas. La actividad humana propiamente dicha se mide según esta reparación, según cumpla con la terminación del ciclo iniciado.

Toda producción humana tiene por función esencial el ser consumida, sin importar la diferenciación de su origen entre esas dos formas de relacionarse con la naturaleza. Pero la forma de producción social (la actual, la que utiliza lo que llaman la división del trabajo) es la única que necesaria y forzosamente debe llegar al hombre como consumidor, debido tanto al cometido de dicha función esencial como por la forma destructiva en que ésta se genera.

En el proceso de producción de un bien, el hombre toma prestado de la naturaleza parte de su riqueza, no gratuitamente, dañando a aquélla y destruyendo a ésta como tal, generando así una deuda. A partir de ese momento la riqueza natural destruida pasa a ser materia prima, no natural. De allí su desarrollo: lo natural es transformado en artificial. En la tala de árboles, sea para producir leña o madera, el árbol ha dejado de ser riqueza natural para pasar a ser materia prima, riqueza artificial. El árbol ya no existe como tal, sólo quedan madera y desperdicios. Todo trabajo humano se realiza sobre objetos que fueron naturales pero que ya no lo son. La pesca por ejemplo, consiste en destruir vida marina para transformarla en otra cosa –alimento, aceites, artesanías, etc.-. Un pez al morir por la mano del hombre se transforma en pescado.

Llamamos vida, en un sentido puramente económico, a la riqueza principal de la naturaleza. La terminación natural de una vida es una transformación de riqueza; es una etapa más de ambas. En cambio, la terminación no natural de una vida es una pérdida irreparable, un cataclismo. Cualquier terminación no natural de vida es pura destrucción, es perjuicio, es ruina. La muerte de un ñu por una manada de leones es una transformación natural de riqueza, es una muerte que genera vida. La caza de animales sin un fin transformador –que sólo lo logra el consumo- es perjuicio puro. El hombre es el único ser que comete este crimen, y el único que puede y debe enmendarlo.

El aumento de vidas es aumento de riqueza. El mantenimiento de la vida es mantenimiento de la riqueza. El mejoramiento de la vida es mejoramiento de la riqueza. Vemos así que el concepto de riqueza es social.

Toda la vida del hombre es productiva. No podemos definir la actividad del hombre tal como se ha hecho hasta hoy, en que se considera al ser humano como un eterno empleado de un patrón eterno. Cada hombre como productor tiene su propia finalidad social, su propia vocación y capacidad particular para cada una de las incontables tareas que la humanidad puede realizar. No existe un trabajo que sea más trabajo que otro.

Un animal o un vegetal cualquiera –en realidad toda cosa- no es un productor ni consumidor, sino que de por sí sólo y por definición de ella, es riqueza. Exceptuado el hombre moderno, ningún ser vivo es un productor o trabajador. El hecho de formar parte de la naturaleza convierte a todo ser en un objeto del principal derecho: el de la vida. En tanto que formar parte de la humanidad hace que ese principal derecho conlleve además el agregado de dignidad. Aquel derecho elemental adquiere otra particularidad cuando nos referimos al hombre, pasando a ser el derecho a una vida digna.

No existen derechos por encima de esos naturales. Por ejemplo, para la humanidad no existe derecho que esté por encima de los llamados derechos humanos; los derechos humanos son aquellos derechos que se obtienen al nacer y que se mantienen durante toda la vida. Definimos a éstos, sólo en sentido económico, como el derecho a una vida digna; una vida que tenga asegurada su alimentación, su salud, sueducación, su esparcimiento, su vivienda, su libertad, su independencia, su dignidad, alcanzables a través de un ingreso mínimo de magnitud suficiente. Ese ingreso pasa a ser entonces un derecho humano. Por ello a ese ingreso mínimo fundamental también le llamaremos "ingreso natural".

El valor de una riqueza de fácil reposición es menor que el de otra de más difícil reposición. Todo valor de reposición está dado por la cantidad de trabajo social contenido en él, más, si cabe, el valor de irreparabilidad, esto es, el valor derivado del perjuicio ocasionado, calculable a su vez por el trabajo social que se necesitará para suplirlo, en el futuro, de alguna manera. Existe un tipo especial de uso de la riqueza, ineficiente por perjudicial, que es la extracción de los llamados "recursos no renovables". Para atenernos a las definiciones dadas, debiera decirse riqueza no reponible (el petróleo por ejemplo) pues su reposición será imposible o tan costoso que su explotación se hace ineficiente, haciendo necesaria la toma de riqueza mediante otro tipo de actividad menos perjudicial (el biocombustible, por ejemplo) cuyo costo de reposición es mucho menor. Así, un posible perjuicio se transformará en un real beneficio. Existe también la posibilidad de que, al cierre de su ciclo económico propio, la creación de riqueza artificial sea mucho más beneficiosa que la destrucción de riqueza natural, por lo que los beneficios para la humanidad o para la naturaleza serán tales que harán perder su calificación de perjudicial.

El costo traducible a cifras de una riqueza se calcula a través de su costo de reposición, de reparación, nunca el de extracción. La siembra es reposición, la cosecha es extracción, el valor económico de ésta está dado por el costo de aquélla. La meta u objetivo inicial es aumentar siempre el volumen de reposición, aumentando así la riqueza; es devolver el "préstamo" con "intereses", siempre y cuando este hecho no genere un perjuicio. No se debe llegar al punto en que dicho aumento de la producción genere un daño (ecológico por ejemplo), sino a uno inferior. Una vez alcanzado ese máximo de productividad los valores de reposición y de extracción han de ser iguales.

Hasta ahora se ha entendido –erróneamente- que el precio de un "recurso no renovable" está dado por su costo de extracción. Por ejemplo, el petróleo de la península arábiga es más barato que el venezolano o el argentino, pues su extracción es más fácil. Sin embargo, la calidad de riqueza no reponible es igual en cualquiera de esos y de todos los países productores.

La explotación que genere la imposibilidad de reposición, la irreparabilidad, conlleva una enorme responsabilidad al ser humano, por lo que si se hace inevitable el explotarla, la decisión de llevar a cabo esa destrucción debe ser respaldada, necesariamente, por todos los involucrados de la zona en cuestión. Su grado de inevitabilidad no puede ser resuelto por unos pocos, por más funciones ejecutivas que estos pocos cumplan.

Llamamos productor, como término absoluta y únicamente aplicado a la economía, a todo ser humano en edad productiva, cualquiera sea su actividad, por intermedio de la cual produce o crea un bien como objeto, tangible o no, que mejora la existencia de su mundo, su comunidad y la suya propia. Porque: la esencia del hombre es el conjunto de las relaciones sociales. Todo productor es generador indirecto de nueva riqueza, racional o natural, cuya razón de ser es el consumo. Así, la personalidad del hombre está determinada por las relaciones sociales en general y las de producción-consumo en un lugar primordial.

Definimos edad productiva como la edad en la que un productor ejerce tal actividad. Un bebé es un productor dentro de la actividad que pueden ejercer los bebés. Un anciano es un productor dentro de la actividad que pueden ejercer los ancianos. Estos ejemplos extremos se muestran porque ellos, al crear bienes intangibles o no, también son capaces de mejorar la vida del mundo, de la comunidad y la propia. Son también, como todo hombre, productores de riqueza y consumidores de ella.

Toda la vida del hombre es productiva. No podemos definir la actividad del hombre tal como se ha hecho hasta hoy, en que se considera al ser humano como un eterno empleado de un patrón eterno, individual o colectivo, público o privado. Cada hombre como productor tiene su propia finalidad social, su propia vocación y capacidad particular para cada una de las incontables tareas que la humanidad puede realizar. No existe un trabajo que sea más trabajo que otro.

Definimos un bien económico como un objeto que suple una necesidad y que ocupa un lugar en el espacio y/o un momento en el tiempo. A la calidad de ocupar un lugar en el espacio se le llama tamaño; a la calidad del momento que ocupa en el tiempo se le llama durabilidad: existen, en términos humanos, objetos durables y perecederos, permanentes o instantáneos. Cualquier fruta es perecedera, cualquier edificación es durable.

Definimos ingreso como todo beneficio representable numéricamente, medible matemáticamente, verificable económicamente, que únicamente se obtiene y se alcanza al completarse definitivamente el ciclo económico que le atañe. Por su intermedio se satisfacen las necesidades materiales en general, entre las que se destaca el aumento del propio ingreso. No existe beneficio de ningún tipo, ni individual ni social, si el ciclo económico en el que está involucrado no se concluye correctamente, no se cierra completamente.

Pero si se alcanza a cumplirlo, no sólo se logran beneficios sociales significativos, sino la posibilidad del enriquecimiento individual. Cada ser humano recibirá un ingreso doble: el ingreso natural y los beneficios propios derivados de su actividad.

El objeto de la actividad humana, de toda la sociedad humana (dado y medido a través de la economía), no es el estudio de cómo generar ganancias o dividendos, sino que es la obligación de saciar las necesidades materiales de la humanidad, lo que le da su valor. Especialmente de aquellas que no pueden ser satisfechas de una manera natural, sino mediante lo producido artificialmente en el cumplimiento del ciclo económico. Entre ellas se encuentra el propio ingreso. La economía debe colmarlas sin generar perjuicios. Primero debe saciar las necesidades, después saciará lo gustos y por último los caprichos, inclusive. Repetimos: ese objeto se alcanza únicamente cuando la actividad del hombre se ha realizado mediante el cumplimiento del ciclo, que definiremos en un capítulo aparte.

Las necesidades, en un sentido más general, son aquellas faltas que son imprescindibles, en primer lugar, para mantener viva y sana a una persona. Posteriormente, las que se necesitan para mejorar esa vida con todas las seguridades y comodidades que pueda y deba producir la propia sociedad. Necesidades, específicamente, son aquellas cosas, materiales o no, que unos hombres poseen y disfrutan en tanto otros sufren su carencia.

La necesidad de un bien es lo que lo hace útil. Dicho de otra manera: la utilidad de un bien se la da la necesidad que exista por él, que es una propiedad intrínseca del bien. Es por ese motivo que se lo produce: para existir como objeto de consumo o usufructo.

Lo que se conoce hasta hoy como consumidor final (o simplemente consumidor, en el sentido económico común del término), es uno de los dos papeles fundamentales del hombre en la economía; es tan importante como el de trabajador. En verdad es aún más importante, porque cada habitante es un consumidor, sin importar si ejerce un trabajo o no. Todos somos él, todas las cosas económicas son él, toda actividad existe por y para él. Un bebé es un consumidor, un anciano también. El consumidor entrega parte del fruto de su vida social e individual –el salario, sus ingresos- a cambio del bien que necesita y que le ofrece la sociedad por intermedio de su ciclo económico.

Desde él (únicamente desde él) se obtienen todos los beneficios individuales y colectivos que se distribuyen a lo largo y ancho de ese ciclo. Su función como consumidor aumenta la riqueza automáticamente y sin generación de costos, perjuicios o pérdidas. Él y sólo él hace que la economía y la destrucción de la riqueza natural tengan razón de ser: es quien le da valor (valor social cuantitativo) al bien producido. La economía y sus herramientas – la contabilidad, la estadística, etc.- se deben utilizar desde el punto de vista del consumidor y no desde otro. Por todos esos motivos, y desde ahora, pasa a llamarse benefactor, con un sentido puramente económico.

Desde el punto de vista de la sociedad toda, el bien que se está produciendo va, en sí mismo, generando riqueza, cuyo valor máximo es el precio de venta final: su costo social de producción. Éste se transforma, en el momento de pagar su monto el benefactor, en riqueza social.

De esa manera, el costo social de producción (que no encarna ningún beneficio, ni general ni particular) se transforma en un valor social (en beneficio social) sólo por obra del benefactor.

Cada benefactor es propietario de todo bien que adquiera y que haya sido producido mediante el cumplimiento del ciclo económico, puesto que el cumplimiento de ese hecho es el que le otorga aquel derecho y el que lo hace inalienable. A él estuvo y está dirigido.

La humanidad tiene una manera principal –por su magnitud- de reponer la riqueza natural que destruye con sus actividades: mediante la creación de la riqueza artificial en sus innumerables formas, que sólo puede realizarse a través del trabajo (todo acto productivo o reponedor). Además, por su intermedio y su conclusión, un productor se transforma en benefactor. Un mismo hombre mientras trabaja es un productor, mientras consume es un benefactor, y éste es quien finaliza el proceso productivo o ciclo que aquél inició. Toda la humanidad, sin exclusiones, es productora y benefactora, alternativa y simultáneamente.

Definimos el trabajo justamente de esa manera; al haberse convertido en un componente inseparable de la vida humana, es toda actividad que genere un objeto -tangible o no- que aumenta la riqueza de la sociedad humana, integrante y conformadora de la naturaleza, o de ésta directamente. Todo trabajo es consumidor de vida, todo trabajo es productor de vida. Vida y trabajo siempre se han medido de la misma manera: mediante el tiempo. Pero la vida no se conforma solamente de trabajo. También tiene horas de descanso, de diversión, deaprendizaje, etc. Tiene horas de sueño en ambos sentidos: el sueño de dormir y el sueño de soñar. Por lo tanto, la vida tiene dos características principales, no excluyentes de otras: la vida es actividad, pero hay una vida socialmente activa y otra que no lo es. Además, el trabajo - que es la actividad social más importante para la economía- no contiene en sí una parte inactiva: el trabajo es una actividad social permanente; es una acción continua, es energía en incesante transformación. Por lo tanto no puede ser medida (en términos sociales) mediante el tiempo; la unidad de medida del trabajo social que utiliza el ciclo económico es el indev; el medio de consumo, el patrón de medida de la riqueza. Otra vez: la vida es la mayor riqueza.

El trabajo social consiste en crear, transformar y reponer riqueza. De allí que el trabajo puede existir solamente dentro del ciclo económico. Éste es quien lo constituye y le da su definición.

Por definición, las personas que no realizan ninguna actividad son las únicas que no trabajan, y es necesario conocer el motivo de esa inactividad, para que la sociedad pueda solucionar el problema (cuando ella es la responsable) o simplemente comprenderlo, captarlo, cuando no lo es.

El trabajo dependiente (un empleo, por ejemplo) alcanzará tal grado de justicia, de humanismo, de naturalidad y de libertad que puede llegar a ser considerado como un pasatiempo bien retribuido y no como un suplicio insufrible por quien lo realiza, porque cada individuo ya tiene satisfechas sus necesidades básicas; solo trabajaría por aumentar su ingreso y por simple gusto. La explotación del hombre por el hombre (donde cada uno es un "recurso no reponible") queda de hecho eliminada.

Definimos al dinero, a grandes rasgos, como un patrón de medida de la riqueza social total (la suma de la riqueza natural y de la artificial, generadas mediante el trabajo). Él no es la riqueza, tal como el metro no es la distancia, ni el termómetro la temperatura.

El concepto de escasez es clave en la economía de "libre mercado". Pero el ciclo define a la escasez como falta de riqueza, como falta de previsión, como perjuicio. Porque ella misma es, de por sí, la demostración práctica de la ineficiencia de la economía y de sus ejecutores. Demuestra la ineptitud de sus responsables y, en especial, de sus ideólogos. Utilizar la escasez como explicación de la propia economía es una incoherencia, un dislate, un absurdo. El ciclo nos dice que hay que preverla, evitarla y derrotarla.

Así, queda definida la abundancia como aumento de riqueza, como existencia de trabajo, como fruto y fin de la previsión, como inteligencia. Es el cumplimiento efectivo del ciclo económico; es su razón de ser. Hay que alcanzarla siempre.

A través del cumplimiento del ciclo económico haremos posibles la libertad y la liberación, la igualdad y la justicia, la solidaridad y el enriquecimiento. Todo dentro de la independencia real y definitiva.
El ciclo económico

La naturaleza de la riqueza viene dada, por un conjunto de acciones de forma periódica entre las cuales se encuentra la producción y consumo de bienes y mercancías, todas estas acciones dependen de la capacidad del hombre de aprovechar y generar el trabajo necesario para crear su propia riqueza.

La riqueza original que se toma de la naturaleza del lugar donde nos toca vivir es la que nos permite iniciar nuestras actividades productivas, las que tienen por fin producir bienes que serán consumidos o usufructuados, y así alcanzar en definitiva nuestro bienestar. El resultado de la actividad humana, (las mercancías o bienes producidos) tienen objeto de ser, razón y sentido, solamente, si son accedidas por el benefactor. Además de ser éste el objeto de todo acto económico, respaldado por la anterior aseveración, el benefactor es quien paga todos los costos de cualquier actividad, a la vez que transforma los costos sociales en beneficio general.


Nota: la actividad humana no se conforma únicamente de tareas productivas, sino una conjunción inseparable (dialéctica) de producción y consumo. El diagrama estilo "yin-yang" intenta representar esa unidad. Es una unidad de contrarios: no existe consumo sin producción, pero tampoco puede existir una producción (económicamente racional y efectiva) sin el consumo de ella.



De acuerdo con el beneficio del trabajo social moderno, la creación o producción de un bien cualquiera, se realiza a través de ese ciclo natural; y siempre es destructivo. El ciclo debe comprenderse y cumplirse en un orden necesario e ineludible para que la relación del hombre con su mundo (con la pachamama y consigo mismo), esté plasmada y sea realmente creadora y productora, creativa y productiva, permitiéndole el acceso a un desarrollo ilimitado. De otra manera no puede cumplir con ninguno de sus fines; la ruptura de este ciclo en cualquiera de sus puntos, por su característica destructiva, representa o representará un daño irreversible a la naturaleza (que no puede ser subsanado, quizá, durante generaciones), ni con el desarrollo que la actividad humana presupone.

Lo descubrimos con la ayuda de las hormigas. A estos insectos habitualmente se los representa como los grandes trabajadores del mundo animal. Incluso hay quienes les dan una conformación "social" similar a la humana, con diferentes "clases" y con distintas "especialidades". Ellas, tal como el hombre, siembran. En lo profundo de su "ciudad" siembran un tipo de hongos que es su único alimento; así, cumplen algo parecido a una producción social y hasta parece que también "dominaran" la naturaleza. Pero ésa no es la "labor" por la que se les reconoce como sacrificadas trabajadoras, sino que adquirieron tal fama por aquel esfuerzo enorme que realizan en la superficie, aquel que todos conocemos y que consiste en la "cosecha" de hojas o similares, que son utilizadas como una materia prima indispensable para la producción de ese único alimento; utilizan un "capital inicial" tomado de la riqueza natural, externo a ellas; no generado por ellas. Si no fuera por esta "cosecha" original el hormiguero no sobreviviría. Ellas también cumplen un ciclo económico (indiscutiblemente natural) que tiene un orden establecido; aunque, como todo integrante del reino animal, no lo concluyen, esto es, no reponen la extracción original. Es un ciclo simple que consiste en la extracción de riqueza natural y la siembra de hongos, con su posterior recolección y distribución. Ésta distribución no se realiza según "clases" sociales, ni "especialidades" productivas, ni "propiedades", ni diferencias de ningún tipo. Y es natural que así sea: toda su actividad está dirigida a satisfacer la necesidad principal, la básica, del hormiguero: a mantener la vida. Ellas tampoco tienen la necesidad ni la obligación de reponer lo quitado, pues la acción extractiva que realizan no es irremediablemente destructiva; la propia naturaleza (de la que ellas forman parte) es la encargada de la necesaria reparación.

El hombre transforma su riqueza natural (la pesca, la minería, la ganadería, la agricultura, la silvicultura, etc.) la cual es la fuente verdadera de riqueza, y a su vez durante ese proceso, efectúa una destrucción real de ella. Cuando ese proceso se ejecuta sobre la riqueza mayor de la naturaleza (la vida) la destruye definitivamente.

El accionar humano también cumple un ciclo casi idéntico al de las hormigas; excepto que su actividad necesita cumplir con una tarea extra para que adquiera un carácter económico efectivo; el ciclo económico humano consta así de una etapa más: el hombre está obligado a completarlo mediante la reposición de lo que ha extraído. Sólo el hombre moderno (el que ha vivido durante y posteriormente a la revolución industrial, especialmente el actual) puede y debe hacer la reparación, pues la naturaleza es incapaz de reponer lo extraído a la mismavelocidad con que el hombre lo destruye.

Entonces, el ciclo económico natural que corresponde a la humanidad se conforma de tres etapas bien diferenciadas: producción (extracción e industrialización), comercialización y reposición o reparación. Así es toda actividad que realmente transforma, crea y no agota la única riqueza a la que puede acceder para su propio bien: la riqueza de origen natural.


La producción es la primera etapa del ciclo y es totalmente artificial en su forma y contenido. Mediante ella se le agregan diferentes valores a los bienes que se van produciendo: se agregan costos y beneficios. 


La producción en su forma extractiva es la etapa que inicia el ciclo y que, ella misma, comienza con la toma en consignación, con la toma en préstamo (un anticipo que no es gratuito) por parte del hombre productor, de la riqueza que existe en la naturaleza, de la que todos y cada cosa formamos parte, destruyéndola como tal, y transformándola en materia prima.

Por otra parte si la materia prima producida, por cualquier causa, no llegara a pasar a las siguientes etapas, el ciclo nos indica que se produce un perjuicio, un daño, que no podrá ser revertido sin costos quizá enormes, costos que, en última instancia, los pagará el productor extractor, ya que por un lado, la naturaleza no podrá ser retribuida normalmente, y por otro lado, el benefactor no la accede, ni puede así pagar su costo de producción.


La segunda etapa es la comercialización. Es la etapa en que el bien extraído o el producto según el caso particular se transforman en mercancía propiamente dicha. En ella, al bien en venta se le ha agregado toda la riqueza artificial (todos los costos y beneficios), cuya suma conforma lo que se llama precio, que será pagado en su totalidad por el benefactor. Con esta etapa se cumple el fin principal y motivo fundamental de todo el ciclo que involucra cada mercancía: alcanzar al benefactor y ser accesible por él.

Nota: Debemos hablar de la intermediación. Es una infraetapa prescindible del ciclo y que en realidad no lo integra, ya que el bien producido puede pasar a la siguiente etapa sin que necesariamente tenga que pasar por ésta. En ella no se agrega ningún valor al bien, sino que por el contrario, se le agregan solamente costos; no recibe nueva riqueza artificial alguna. Generalmente el intermediario obtiene la mercancía ya terminada por y desde el productor anterior, en estado de ser accedida en forma inmediata por el benefactor, y sin que la consuma o la utilice, él la agiotiza, la inflaciona, o sea, le aumenta el precio de venta, el costo de compra, sin invertir, quizá, un mínimo de trabajo en mejorarla. Es la etapa de la especulación pura: es productivamente negativa, aunque no perjudicial. No repone riqueza, tampoco la destruye, pero se apropia de ella sin haberla generado y sin reponerla, lo que está definido como apropiación indebida de ganancias. Sucede más por costumbre que por una necesidad real. Generalmente es el interés de los productores, sólo a veces el del benefactor, el que hace que esta subetapa exista: nunca es el interés de la economía. Deberá formar parte de la actividad de los productores que integran estas dos etapas (que puede ser un único productor, el mismo siempre) o debe desaparecer, cuando se llegue al punto en que no sea ya "necesaria" su función. Cuando la economía se haya adaptado, lo suficiente a esta nueva forma que estamos proponiendo; al cumplimiento del ciclo que se está describiendo.

La tercera y última etapa del ciclo, la reposición de la riqueza extraída, producida y consumida. En ella sucede la restitución, por parte del hombre, de la riqueza natural destruida, la reparación total del daño.

En resumen, el ciclo económico comienza con la apropiación (en forma de préstamo) que se realiza a la pachamama –la cosecha, por ejemplo- y finaliza con la devolución de tal préstamo –la resiembra y el consumo-. Ésta es la única forma de ver el verdadero orden en que el ciclo económico ocurre, no de otra manera.

Para terminar de cerrar el ciclo es imprescindible, como mínimo, la reposición total de la riqueza extraída. Pero inicialmente es conveniente el aumentarla. Esta reposición se conforma de dos partes mutuamente necesarias, incompleta la una sin la otra. Pueden darse en un orden cualquiera, no específico, pero ambas deben ser cumplidas obligatoriamente, para que no exista un perjuicio a la naturaleza y un daño evidente a la economía. Lo que implicaría que todo el trabajo realizado haya sido sea en vano.

Nota: Aunque no sea comprensible ni creíble, tanto ecológica como económicamente hablando, debemos agregar a ese grupo de actividades perjudiciales la propia pesca industrial. Es imprescindible que se dedique desde ya a la resiembra de lo extraído (algo totalmente posible), para así cumplir con su ciclo económico, hoy por hoy también inconcluso.

En síntesis: toda producción de bienes o mercancías tiene por objeto el ser alcanzada por el benefactor, para que éste satisfaga una necesidad específica mediante su consumo o usufructo. Su costo social de producción (que comprende todos los costos y beneficios generados en dicho proceso productivo) se representa en su precio de venta. Éste es transformado de costos social en beneficio social por elconsumidor, de allí que sea el benefactor de la economía.

Ese proceso productivo tiene un carácter cíclico, el que puede dividirse en diferentes fases o etapas, las que, en forma íntegra, cumplen todos los bienes producidos por el hombre; por lo tanto, una mercancía es el resultado de su ciclo productivo o, dicho de otra manera, sólo es mercancía aquel bien generado mediante dicho proceso.

Un ejemplo ilustrativo

Una pachamama con forma de isla, desierta de seres humanos, habitable, aunque podría no serlo. Se enviaron a ella a un grupo de científicos para que estudiaran las posibilidades de su explotación.


La isla fue estudiada con el objeto de analizar su riqueza, la extensión de su espacio vital, y su capacidad de explotación. Se lo hizo en un sentido tridimensional. Se midió su superficie, resultando de 10 km², y se consideró que sobre ese territorio se apoya una pirámide invertida de aire, una "columna" atmosférica que se va ensanchando hacia arriba, hasta un límite impreciso, incluso infinito.

Esta representación piramidal tridimensional del diagrama da una idea de ese espacio vital, que contiene y representa una cantidad desconocida de riqueza potencial, que la representaremos con una Y, cuya magnitud es enorme, tanto que se puede decir que tiende al infinito. Esa riqueza Y era en aquel momento, antes de la llegada de los científicos, igual a una cifra que llamaremos riqueza natural Q.

Q = X + R

Esta cifra Q se conforma a su vez de dos componentes de magnitud también desconocida y diferenciados: una riqueza X, que por razoneshistóricas, técnicas o tecnológicas, aun es inaccesible al hombre o que todavía no tiene o no se conoce su valor de explotación, y una riqueza propia R que puede ser accedida inmediatamente por la humanidad para ser utilizada en su beneficio.


X: Riqueza desconocida no es inaccesible al hombre o que todavía no tiene o no se conoce su valor de explotación.

R: Riqueza propia que puede ser accedida inmediatamente por la humanidad para ser utilizada en su beneficio.

N: Los "recursos naturales", de donde el hombre toma sus materias primas.

A: Riqueza de origen humano o artificial, conformada por los bienes que han sido o serán producidos por el propio hombre a partir de N.

Antes de la llegada de esos hombres a la isla, las variables A y T tienen una magnitud nula, esto es, valen cero, porque solamente existen donde está el hombre. Pero el día en que ellos llegan el estado de riqueza de la isla cambia en forma evidente. A la riqueza R (la riqueza natural propia de la isla, de la que el hombre puede hacer uso) se le agregó una riqueza nueva, la riqueza total H, que es el resultado de la capacidad T humana de aumentar esa N en una nueva N (llamémosla Nt) y la de transformar una parte de N en una riqueza A enteramente nueva (llamémosle At), que sólo el hombre puede aportar. Ahora A y T son valores positivos distintos de cero.


H es la riqueza total que el hombre puede crear y usar desde la isla

R es la riqueza natural total de la zona que el hombre habita

N representa lo que comúnmente se llaman "recursos naturales"

A es riqueza artificial, todo bien o producto material hecho por el hombre

T es la totalidad del esfuerzo humano, físico e intelectual: el trabajo social

(No olvidemos que por ahora todas son incógnitas.)

Se demostró que esa isla tiene posibilidades de explotación. Su biodiversidad es potencialmente buena, y posee recursos minerales interesantes. Puede y merece ser habitada. Se puede explotar algunos tipos diferentes de cultivo. Aconsejaron su colonización, debido a que la variable N, componente de R, representa una cifra significativa.

El hombre podrá recurrir a ella como un "capital" inicial muy interesante, casi inagotable. Esta conclusión nos confirma algo de una importancia fundamental: la riqueza (el "capital") existe previamente a cualquier actividad.

Durante la ocupación y colonización humana, la isla necesariamente sufrió destrucción de parte de su riqueza natural N, conformadora de R. Se eliminó parte de su paisaje, pero fue suplantado por otro, artificial, cuyo valor es fácilmente calculable.

Basándonos en el conocimiento de que con la riqueza propia R de esa isla se deben satisfacer las necesidades materiales, de todos sus habitantes, y que éstos pueden hacer uso de esa riqueza mediante su actividad T (única forma de generar nuevos valores de A y reponer los valores N consumidos), la actividad humana cumple con el ciclo económico; proceso que en sí mismo representa qué han hecho de bueno los habitantes de la isla. Vemos entonces que sin T, el trabajo social o actividad social o energía social, nada de esto es posible. Por eso tendríamos que definir un valor concreto para esa variable T.

El dinero recién aparece cuando decidimos utilizarlo como patrón de medida de la riqueza, cualquiera sea la naturaleza de ésta (individual o social, natural o artificial):

I = T/ P ó T = I * P

El crecimiento de la población no depende de la economía en sí misma, ni tampoco a la inversa: la economía no depende del crecimiento vegetativo. Éste depende de que la economía cumpla o no con el ciclo económico, al igual que ésta depende de que la población lo cumpla o no.

Es obvio que una tierra árida no genera las mismas posibilidades que una tierra fértil, pues se torna más dependiente del factor T, más dependiente del esfuerzo y el conocimiento de sus habitantes. Pero la realidad nos muestra que un país árido como Kuwait o tropical como Haití, incluso el planeta Marte o la luna, tienen cada uno su propio valor R lo suficientemente alto como para cumplir, mediante un T específico, con el bienestar general I de un grupo P de habitantes íntimamente relacionado a esa riqueza; esto es, permiten aplicar cada uno su propio ciclo económico.

El ciclo económico es lo único absolutamente necesario de cumplir y hacer cumplir. Con su cumplimiento nunca se llega a la disminución crítica de los "recursos" naturales. Por su intermedio se puede alcanzar el tan ansiado desarrollo o crecimiento ilimitado. A través de él se alcanza el crecimiento sustentable, sostenible, conservable, el que, como su propia etimología lo indica, sólo puede darse en forma natural.


Los servicios

Los servicios son considerados como la distribución de los productos y de las riquezas naturales transformadas por el hombre, y depende directamente de la capacidad adquisitiva de la sociedad de eso dependerá su rentabilidad. Su objetivo fundamental es satisfacer las necesidades de la sociedad. Estos no generan riqueza, sino que se encargan de distribuirla, razón por la cual no son tomadas para el cálculo del indev, lo que no es más que la riqueza total de la zona donde se encuentre

LLAMÈMOSLE INDEV

Con tan solo poder observar, el comportamiento que presenta cada una de las economías en el mundo, el tan solo notar todos los cambios que han surgido con el pasar del tiempo y de los años. Se ha hecho posible la búsqueda de algún elemento o factor que solucionaría esto. Podríamos llamarlo, la búsqueda de una moneda que tenga un comportamiento ideal, de manera que pueda superar todos los defectos que han sufrido las monedas que hasta el día han existido en la realidad, se hace necesario una moneda que soporte desde ladevaluación hasta los diferentes manejos de capital, se plantea esta nueva moneda ideal de forma que se establezca en el mundo, algo como un socialismo monetario, en donde los que más tengan sigan teniendo y los que no tenían nada, pues que ahora si tengan, se plantea una moneda llamada indev, de indevaluable, que pueda permanecer por mucho tiempo vigente, y que pueda soportar todo tipo de cambio hecho en lo político. Esta sería una moneda independiente de todos los cambios que sufran otras monedas, que sea como las unidades de medida de la temperatura, las cuales permitirían un diagnóstico correcto del contexto y una corrección inmediata de posibles malos rumbos; nos permitiría así la prevención de posibles crisis o cualquier catástrofe.

Con seguridad esta moneda llamada indev, solucionaría muchos si no todos los problemas económicos que han existido, mejorando los ingresos la cual permitirá vender y comprar de una manera nueva, igualmente permitiría planificar con certeza la seguridad en las inversiones, evitando así la anarquía la cual es la que causa todas las crisis económicas, derivados desde de la misma falta de definición del dinero, y de la utilización incorrecta. Claro que crearía otros problemas nuevos. Eso es tan inevitable como imposible de preverlos en este preciso momento; sólo su aplicación efectiva podrá mostrarlos.
El artificio místico

Existen dos clases de cosas u objetos que son los naturales, los cuales son aquellos creados por Dios; es decir los que se encuentran en la naturaleza y los artificiales, son aquellos creados por el hombre, ejemplo una ventana que está hecha de madera y vidrio, que son derivados de la naturaleza, que el hombre al unirlos los transforma en un objeto artificial.

Existen artificios puros, los cuales no requieren de las cosas naturales para ser creados, tal es el caso del arte y la religión. De igual forma se puede decir que el dinero también sería un material artificial de carácter económico; creado por el hombre para hacer más fácil las relaciones económicas, pero últimamente el dinero ha cambiado a las personas, llegando al punto de cometer delitos por obtenerlos. Existe unateoría macroeconómica que nos permite analizar la oferta monetaria, es decir, analizar el dinero o a sus representantes, a esto se le llama el neoliberalismo.

Dice John Kenneth Galbraith, economista canadiense, un capitalista casi arrepentido, en su "El Dinero" de 1975:"Una discusión sobre dinero entraña una gruesa capa de encantamiento sagrado. Esto es, en parte, deliberado. Los que hablan de dinero y enseñan sobre él y se ganan la vida con él, adquieren prestigio, estima y ganancias pecuniarias de una manera parecida a como los adquieren un brujo o un hechicero al cultivar la creencia de que están en relación privilegiada con lo oculto, de que tienen visiones de las cosas que no están al alcance de las personas corrientes…".
Dinero, maldito dinero

El dinero se podría definir, como una forma de pago y medida de valor de bienes o servicios, ante una sociedad, es decir una forma de trueque o intercambio, entre ambas partes. En tal sentido sirve como medio de intercambio, función esencial en la economía de todas las sociedades.

La Evolución del dinero; La aparición del dinero, se remonta desde la época primitiva en donde el intercambio se convirtió en un trueque directo de una mercancía por otra, los primeros intercambios era de piedras y conchas marinas hasta ganado y productos agrícolas. Luego los intercambio eran de metales preciosos tal es el caso del oro y la plata, hasta un punto donde empezaron a crear las monedas. A medida que la población crecía se complicaba cada vez el intercambio de mercancía y comenzó a evolucionar la manera de intercambio llegando a convertirse en un proceso indirecto, mediado por la existencia del dinero.

La mercancía; se puede decir que es un objeto que, al poseerlo, satisface directamente una necesidad humana cualquiera y que, a su vez, es un objeto de venta. Cambian de valor continuamente, casi siempre suben y pocas veces bajan, son requeridas y rechazadas, a veces hay abundancia y otras escasez.

El indev; representa y posee un valor especial, rígido, que es aceptado ampliamente en la sociedad como medio de pago y patrón de medida del valor de los bienes y servicios. Como medio de cobro o pago, el indev es el objeto que se transfiere entre las partes cuando se efectúa un pago o un cobro. El indev, por el contrario, facilita el comercio interior, al mantener los precios constantes durante períodos, y lo exige en el comercio exterior.

El ciclo económico; nos enseña claramente que ningún país necesita de capitales externos para posibilitar el desarrollo de su economía, La falta de capitales que sufre un país se debe, principalmente, por no considerar su propia riqueza como fuente de ellos.

Si el capital fuera un bien accesible para todos, contradiría totalmente uno de los mandamientos más sagrados: "un bien de oferta ilimitada no pasa a formar parte de los intercambios entre seres humanos El dinero exportado por los países ricos no les representa para ellos ninguna pérdida o disminución de riqueza real. Unos "exportan" capital malbaratado por haberlo importado muy caro, los otros pueden exportarlo con grandes beneficios gracias a que pueden "producirlo" a voluntad o porque han podido "importarlo" antes, muy barato En cambio, el dinero "reexportado" por los países pobres es de un costo inimaginable, inmedible, insufrible.

INDEVALUABLE, PREVISIBLE, CONSTANTE,

CONSECUENTE

El indev, anteriormente al igual que yo muchas personas no habíamos escuchado esta palabra, esta no es más que una forma diferente relacionada con el dinero, definida como el valor diario para su bienestar que necesita una persona, el cual sastifacera sus necesidades básicas.

El indev no se devalúa ni se sobre-evalúa, a diferencia de otras monedas o billetes a fines. Otras monedas podrán perder su valor o por consecuente ganar el mismo pero el indev no. Esta entidad monetaria se ajusta a la moneda correspondiente al país. Y 10 indev o 2 indev seguirán siendo los mismos en cualquier parte del mundo. De esta manera ya conociendo lo que representa un indev podemos agregar a nuestro concepto la palabra bienestar que luego de muchas discusiones se definió como la posibilidad y seguridad de no pasar necesidades. En la sociedad existen termino que las personas ha llamado bienestar mínimo queriendo decir lo mínimo que necesitan para estar a gustos y sobrellevar toda necesidad, pero cuando hablamos de el indev hablamos de lo que necesita ganar una persona para suplir esas necesidades y no tomar el riesgo de falta de ellas. Conociendo estos se hará referencia al graindev, cuando hablamos de este siempre nos referiremos a hechos que sucederán anualmente. Un granindev es, entonces, el valor anual del bienestar de un ser humano.

Al ser el indev un ingreso a nivel mundial que no pertenece a ninguna propiedad, es decir, no tiene dueño no se puede acumular con el indev no existe la manera de generar intereses, no obstante existe la manera de aumentar riquezas. Por lo tanto hemos llegado a concluir que el indev no es dinero, son riquezas las cuales no se acumulan, se aumentan, se invierten y se trabajan.
El "capital" es la riqueza

El capital con el pasar del tiempo ha sido una palabra que ha perdido su centro, muchas veces se confunde el capital con dinero, y por decir de manera siempre a todo el dinero lo llamamos capital, y este es el centro de este título después de muchas discusiones y análisis se ha llegado a la conclusión y el entendimiento de que el capital no es más que si no riquezas. El dinero puede estar presente pero sin trabajo y sin riquezas naturales no existirá un capital.

Se ha introducido la palabra riquezas naturales y debemos conocer la definición de ella, las riquezas naturales y artificiales no es más que un sinónimo de tierra. De esta manera se da por explicito la anterior definición en la que mencionamos que la riqueza es tierra más trabajo. Esto nos llevara a un ciclo económico, donde su representante es el indev.

EL TRABAJO Y EL SALARIO

El trabajo es un medio por el cual somos capaces de satisfacer necesidades y sueños, el trabajo es un medio de vivir. No es placentero para todas las personas debido a que muchas no son capaces de trabajar en aquello que anhelan o aspiran a pesar de que la meta de la población es establecer una forman en la que el trabajo se pueda volver placentero. Cuando trabajamos no solo estamos consumiendo horas de nuestra vida sino también produciendo de las mismas, un trabajador es un productor y también consumidor. Y de esta manera también se vuelve un benefactor interno de la sociedad.

Siendo un benefactor interno, todo productor tiene su ingreso mínimo pero este también tendrá ingreso de lo que él está produciendo de cierta manera este será beneficiado. Y de esta forma obtendrá un salario mínimo necesario. De estas manera se concreta un ciclo en donde nosotros somos consumidores, productores y beneficiarios, y no solo recibimos un ingreso mínimo sino también uno en donde no somos conscientes de lo que nos beneficia el cual se reduce a el trabajo que como individuos realizamos, de esta manera se enmarcan dos conceptos ya mencionados salario e ingreso. No solo somos productores y consumidores de lo que nosotros hacemos en nuestro trabajo existen riquezas con solo un nacimiento de un niño.
La competencia y el mercado, la oferta y la demanda.

En esta etapa se ofrecerán mercancías mientras haya necesidad de ellas, y esto no será establecido más que por quien llamamos benefactor, esto es, la sociedad entera, que es una realidad mucho más abarcadora que el indefinido.

El mercado es definido a priori como la porción de la sociedad, integrante de un Estado nacional, que en un momento cualquiera está intercambiando mercancías y servicios. Se ofrecerán mercancías mientras se haya necesidad de las mismas y no será establecido por el benefactor sino por la sociedad entera.

La necesidad de algo que aún no existe es para esta economía y su sociedad un reto, un desafío a vencer. La competencia entre productores cabrá cuando ya no existan necesidades que saciar, sino solamente gustos y caprichos. Esa posibilidad se alcanza más pronto de lo que se piensa, más rápido de lo que se cree y más fácilmente de lo que se sueña.

El desempleo no puede existir, por lo que no habrá competencia entre desempleados, terminándose así con otra manera de usurpación del poder adquisitivo, que no fue nunca otra cosa que la apropiación de beneficios sin devolución ni generación de riqueza.

Demanda no es más que las necesidades, gustos o caprichos que tiene el benefactor y que aún no se han satisfecho. En tanto que la "oferta" son los diferentes bienes que el productor ha puesto en venta. Generalmente están directamente relacionados con las necesidades actuales del benefactor. La significación de ambas palabras, demanda y oferta, sólo tiene sentido si el benefactor tiene un poder adquisitivo tal que haga que estas realmente existan.

En definitiva, la aplicación de este sistema asegura la existencia de un mercado libre, pero en un nivel de desarrollo mayor, mucho más alto del que dicen haber alcanzado los neoliberales. Porque no solo permite la libertad del oferente sino la verdadera libertad del demandante al darle a este la única herramienta que le permite alcanzarla: la seguridad absoluta de que ya no tendrá necesidades pues contará con un nivel adecuado de ingresos, avalado por un poder adquisitivo certificado.

IMPORTACIÓN Y EXPORTACIÓN

En el siguiente tema es donde se comete mayor cantidad de errores la economía primitiva, donde más se nota su origen místico. De allí que el ciclo económico se vuelve muy delicado de comprender, quizá frágil, para aquellos que conciben lo económico, por ejemplo, según la visión neoliberal. El ciclo necesita que se deje a un lado la liturgia primitiva en el tema del comercio exterior, para percibir en su debida forma varios de sus principios.

Viene al caso hacer notar la diferencia de conceptos entre valor y precio, mientras que el ciclo nos dice que:


El precio es el costo social de producción de una mercancía.


Su valor está dado por el nivel de necesidad social que de ella exista y la forma en que la satisface.

Sus magnitudes pueden coincidir o no, y su relación está basada en una función no proporcional; el valor relativiza al precio. Para los neoliberales son la misma cosa.


En el capitalismo, el valor de la riqueza está determinado por la cantidad de trabajo socialmente necesario para producirla.


Para el ciclo económico también; pero agregando que el trabajo social es una necesidad colectiva, cuyos frutos han de satisfacer las necesidades del benefactor.


Así, el valor de la riqueza está determinado por la necesidad social, productora reponedora y consumidora-reponedora.

Siempre se ha sabido que ningún país puede progresar si necesita importar lo que consume, por la sencilla razón de que, si requiere hacerlo, es necesariamente un país que no genera riqueza; pero tampoco se desarrolla si la riqueza que genera la exporta; o mejor dicho, si tiene como fin primordial el exportar su producción.

El ciclo económico confirma que ningún país se desarrolla vendiendo la riqueza propia (llámese carne, café, o petróleo) y que él mismo puede estar necesitando. Aun menos si lo hace a cambio de una moneda que no es la suya, que no es un indev (dólares por ejemplo); este tipo de moneda nunca suple lo extraído, ni aumenta el valor de la riqueza social H.

Sólo puede exportarse el excedente, lo que no se necesite. Si es que lo hay. La producción excedentaria puede planificarse; puede utilizarse para importar, a cambio de ella, lo que se esté necesitando.

La necesidad de bienes o mercancías, como se ve, es lo que promueve todo el comercio, y en particular el exterior. No lo hace su precio. Se ha dicho ya que la exportación no es una meta de esta economía. Y aún más, es totalmente prescindible para el país que la utiliza. La riqueza existe en su interior (mídase en la moneda que se mida): esa riqueza es la conjunción de la que existe en su naturaleza y en la generada y transformada por la actividad de su gente; si por alguna razón estas dos variables aún no han podido colmar alguna necesidad puntual, los habitantes del país deben promover la forma para crearlas por sí mismos, sin tener que endeudarse externamente.

Para el cumplimiento del ciclo no se necesitan "divisas" que "aumenten las reservas" (como nos han dicho los primitivos), ya que aquellas no aumentan el respaldo del indev; no mejoran la riqueza del país, no integran N ni A ni, por tanto, R. En tanto, "nuestras" reservas aumentan única y solamente con la extracción de riqueza, su elaboración, su consumo y su reposición, en una unidad compacta que se obtiene y representa con el cumplimiento efectivo del ciclo económico; eso es lo único que implica un aumento verdadero de riqueza.

Recordemos que el ciclo económico tiene sólo una "puerta" de entrada y una de salida.

Por eso la importación de cualquier tipo de materia prima (aunque puede no beneficiarlo) definitivamente no lo perjudica; ellas inician su propio ciclo y presuponen una "extracción".

Las materias primas abren un ciclo; si se las exporta no lo cierran. Y si no se cierra un ciclo abierto, podrá haber alguna transformación, pero no hay creación de nueva riqueza (lo que ordinariamente se le llama "valor agregado") ni reposición de la riqueza extraída en cantidad suficiente para equilibrar la extracción (faltará, por lo menos, la reposición indirecta y automática del benefactor). No se alcanza a "saldar aquella deuda" adquirida previamente con la naturaleza. Es evidente que éste perjuicio sucede si la exportación se realiza a un país con otra economía, donde no es necesario el cumplimiento del ciclo económico, y donde su población no desempeña el papel de benefactor. Si va dirigida a un país igual al "nuestro" el ciclo se cumple cómo si fuera un consumo interno. Esta diferencia tan radical se debe a que todo depende de lo que se obtiene a cambio de una exportación: entre países con indev no existe un comercio exterior regulado por otros dineros.


Si una mercancía de origen nacional es muy solicitada desde el extranjero, podremos intercambiarla por materias primas u otros insumos que hagan falta. O, en todo caso, por mercancías elaboradas que no puedan producirse aquí.


La otra posibilidad es que el otro país utilice también el mismo sistema económico que el "nuestro", caso en el cual el trueque es la única forma posible (además de ser la natural y justa), de comercio entre ambos; debemos considerar que el uso de ambos indevs como "medio de pago o intercambio" no es más que otra forma de trueque, pues ellos mismos no son más que el uso de un patrón de medida.

El sistema que estamos proponiendo, tal como se ve, no promueve la autarquía, esto es, aislar económicamente al país que la utiliza de los demás países. Lo que busca es el cumplimiento efectivo del ciclo, de que no haya un perjuicio directo a la economía del país, ni que ningún país sea más favorecido que otro.

La importación es un comercio necesario porque "ninguna nación, ni ningún individuo, es completamente capaz de producir todos los bienes que requiere para sobrevivir", pero el ciclo nos dice que debe realizarse para suplir una falta cierta, falta que puede ser considerada como necesaria o muy necesaria para el benefactor al que está dirigida, o para el productor que la utilizará como insumo.

La importación y la exportación se unifican en el criterio de "comercio exterior", cuyo resultado no debe ni puede perjudicar a ninguna de las dos partes que lo integran.

El precio se conforma para todos y cada uno de los productores integrantes del ciclo económico de dos partes, representadas cada uno en los dos círculos del diagrama siguiente: uno representa los costos y el otro los beneficios; ambos son generados, formados, concebidos, durante y por intermedio de su proceso productivo, es decir, del trabajo que lo crea: nunca en el momento de su venta; en ella ya se encuentran todos definidos. Lo que produce el bien es el trabajo, y este se mide y se paga mediante los diferentes beneficios contenidos en ese precio: la intersección de esos dos círculos es la parte que representa ese trabajo, puesto que esa misma producción es la que genera los costos necesarios y la que agrega los beneficios esperados.

El diagrama también nos indica que el costo social de producción de una mercancía (es decir, su precio), está compuesto principalmente (en un sentido cualitativo, no cuantitativo) por el trabajo social que se necesitó para producirla. No nos confirma mucho: sólo el hecho de que nada puede crearse si no es mediante el trabajo.


Ahora bien, hemos dicho que los salarios (a través de los cuales se mide esa cantidad de trabajo contenido en el bien) se obtienen desde los beneficios generados por su venta, representados en su totalidad por el círculo B, completo, incluyendo la intersección con C. El círculo C nos muestra los costos totales de la mercancía. Pero ¿la intersección de C con B no nos indicaría que esa parte de los beneficios también son costos, contradiciendo lo antedicho? No existe contradicción, puesto que para cada uno de los productores de la cadena productiva de esa mercancía, los beneficios del productor anterior no son más, para él, que otros costos. El comprador de un insumo (una mercancía intermedia del ciclo) es una especie de consumidor, que recibe un bien cuyo precio es todo costo.

En cambio, para el consumidor final (el benefactor), los dos círculos son uno solo: es un único circulo C; para él, el precio de la mercancía es todo costo. Lo que nos ayuda a entender este diagrama es que los conceptos de costo y beneficio siempre se han caracterizado por ser relativos: dependen del punto de vista de dónde se los mire, y si los miramos desde la óptica de cada uno de los productores tendremos una manera de verlos por cada uno de ellos. Por lo tanto, es una observación oscura y sin precisión, contraria a la rigurosidad científica. Debemos mirar desde un punto de vista fijo y claro. Decimos entonces: primero, que hemos fijado un punto de vista, el del benefactor, porque este es uno e indivisible. Segundo, que el precio de una mercancía es el costo social necesario para su producción, que comprende no sólo costos propiamente dichos, sino también los beneficios de sus productores.

Para el consumidor, desde su punto de vista individual, el precio de un bien es lo que a él le cuesta comprarlo; es costo. Su valor es el beneficio que le brinda o brindará ese mismo bien, a veces al adquirirlo o poseerlo, otras al consumirlo o usufructuarlo. Son conceptos separados, casi opuestos, casi antónimos. Él es incapaz de modificar el precio; en cambio el valor del bien sólo puede ser dado por él, ya sea comparando el costo del bien con su propio ingreso o con la necesidad que tenga de ese bien, o con una combinación de ambos.


En el aspecto social, cuando un país importa una mercancía el precio que paga por ella es todo costo; el país asume el rol de un benefactor colectivo. Si la necesidad de ella es alta, su valor (en este caso, valor social) será alto, independientemente del precio que se pague por ella. El Uruguay, país que no posee petróleo, tiene una necesidad imprescindible de él, lo que le da un valor alto, mayor de lo caro, o más caro, que pueda estar su precio. No sucede lo mismo con Venezuela; quizá para este país la necesidad de carne (su valor) sea mayor que en Uruguay, indiferentemente de sus precios.

De esa manera, como la necesidad del producto lo torna imprescindible (valor elevado), el ciclo indica que se asumirá su precio, aunque este sea alto. En cambio, si no existe necesidad de ella, su valor será bajo o nulo, independientemente de su precio. El costo de importación de una mercancía innecesaria, aunque sea bajo, es una pérdida absoluta: si en Uruguay no existe la necesidad de importar carne, ¿para qué se importaría? ¿Porque es más barata? La riqueza con forma de precio que se pagaría por ella se iría a otro país, para nunca más volver. En tanto que la carne que se posea (riqueza real) la desperdiciaría, y con precio alto.

El precepto es, entonces, que el valor de importación de una mercancía su necesidad es lo que mide el motivo de efectuarla: no lo hace su precio. Este sólo puede incidir cuando se comparan dos mercancías que satisfacen la misma necesidad objetiva y que, evidentemente, tengan diferente precio. Pero en especial que no compitan con la producción nacional. Porque la necesidad no sólo existe para comprar un bien que nos hace falta, sino que también existe para vender el bien que hemos producido, para transformar su costo social en beneficio social.

Lo que se debe tener en cuenta con todo lo dicho, básicamente, es que la diferencia entre las naciones o entre las personas, al fin y al cabo, sólo está en el poder adquisitivo de cada una; está en la capacidad social de compra. Ésta es una variable que se torna en definitiva. Si todos los habitantes de un país tienen un buen poder adquisitivo, queda a su criterio el qué, el cuánto y el dónde comprar.

En definitiva lo que busca es que bajo sus principios se realice todo comercio internacional, libre y beneficioso, es decir, justo. La libertad se disfruta, se siente y se vive cuando se cumple con justicia.
La propiedad y otros valores

La explicación del derecho humano de propiedad sobre la tierra no puede darse a través de la similitud con los mamíferos y otras especies, sino consigo mismo. Ya sabemos que todos los seres humanos, al igual que todos los animales y vegetales, de una manera u otra obtienen su sustento principal desde la naturaleza en general. Los hombres modernos ya no viven de la caza y la recolección sin destrucción, sino que dependen de lo que producen otros hombres, quienes destruyen y reponen lo destruido.

Dentro de los sistemas económicos de clases antagónicas que han existido, el derecho de propiedad sobre cualquier bien tiene por base fundamental la propiedad sobre el dinero; el derivado de aquel "sobrante" original. Esta es la propiedad que sus poseedores utilizan como base explicativa de sus privilegios; es más, basan todo ese "derecho de propiedad" en la adquisición, directa o heredada, que realizan por su intermedio. Aunque los tecnócratas no gusten de esto, debemos decir que el concepto popular de capital es un neto sinónimo de dinero, y es también la definición exacta de él en el capitalismo.

Nuestro sistema, que se basa en el ciclo de la riqueza, reconoce totalmente el derecho de propiedad sobre los diferentes medios de producción para toda persona física o jurídica que cumpla con los requisitos indispensables que él exige.

En el sistema que se propone, el derecho a la posesión de un campo o cualquier otro medio de producción está totalmente permitido a todo ser humano en su rol de productor, pero conlleva en sí mismo, contiene dentro de sí, simultáneamente, la exigencia de cumplir con la obligación de reponer la riqueza extraída por su explotación: eso es lo que demanda. La propiedad de uno de ellos hace que su titular, individual o colectivo, sea definido como productor y no como benefactor: no tiene sentido económico poseer un medio de producción para contemplarlo. Lo que otorga el derecho de propiedad sobre cualquier medio de producción no es el hecho de adquirirlo, sino el cumplimiento estricto de la obligación de usarlo como medio de producción de bienes y como medio de reposición de la destrucción que inevitablemente se genera por su explotación. Ha de cerrarse todo ciclo que se inicie.

De aquí se desprende que la explotación de riquezas no reemplazables, o de muy difícil reposición, hacen que su explotación y el derecho a ella sólo puedan cumplirlo y aceptarlo la sociedad en su conjunto. El ciclo económico obliga a toda la sociedad, por intermedio de sus directos responsables que son los usufructuarte de esos medios, a cumplir necesariamente con la reposición de la riqueza extraída. De allí que si un medio de producción no es explotado como tal, es un perjuicio absoluto para esa economía y por ende para esa sociedad. Un medio de producción ha de ser un medio de producción, no un paisaje telúrico.


El rol de productor existe cuando un hombre realiza un trabajo, mediante el uso de un medio de producción, que produce y repone riqueza, la que implica un esfuerzo especial para lograr la necesaria reposición, y ese rol lo hace de una manera directa pero nunca automática.


En cambio, en el papel de benefactor lo logra automática e indirectamente: no necesita de un esfuerzo especial más que el de adquirirla. Es indispensable que todo benefactor merezca un buen poder adquisitivo por el simple hecho de que éste es el que le permite concluir el ciclo de cualquier bien, al adquirirlo y consumirlo o usarlo.

Todo bien que cumpla con la condición de no ser un medio de producción social único medio que no puede ser accedido por el hombre en su rol de benefactor sino únicamente en su rol de productor pasa a ser posesión privada sin restricciones del benefactor que lo adquiere. Cualquier objeto (que no sea un medio de producción) cumple con esas condiciones, puesto que plasma su parte correspondiente del cierre del ciclo que le atañe.


El hombre no posee ni tiene derecho alguno sobre aquellos bienes no producidos por su propia mano. Solamente puede tomarlo prestado y reponerlo, debe cumplir con el ciclo económico que se realiza con ellos y a través de ellos.


Ningún derecho, ni el de propiedad ni el de comercio, está por encima del derecho humano natural a una vida digna, que se alcanza, entre otras cosas, teniendo, disfrutando y poseyendo lo socialmente producido.

Un medio de producción debe producir, si no deja de ser lo que es. Y lo que no es lo que debe ser, no tiene sentido económico, ni ningún otro.

En tanto que todo aquello que sea un medio de producción de cualquier bien que necesite ser consumido socialmente, pasa a ser posesión en usufructo del productor (que por lo tanto no es un benefactor) que lo adquirió, a condición de que, con su uso, éste cumpla con el cierre del ciclo económico, pues en ese cumplimiento se basan sus derechos y sus obligaciones. Para el ciclo ha de ser así, puesto que el manejo de un medio de este tipo genera responsabilidades que pueden hacer correr el riesgo de irreparabilidad económica, anteriormente definido. Todo medio de producción es también un medio de reposición y ninguno de los dos completa el ciclo que le concierne en forma automática.
El Estado

Para el indev el Estado tiene que cumplir un rol que es exactamente el opuesto al que proponen los neoliberales: su papel fundamental consiste en el control, tanto de los precios como de los índices de crecimiento en los que se basa el valor de esa moneda, para evitar la posibilidad de que exista la apropiación indebida de riqueza, la irreparabilidad y la especulación, en fin, para eliminar la indignidad. Mientras los neoliberales propugnan debilitar en lo máximo la posibilidad del control estatal, con el objeto de beneficiar a una minoría, esta economía exige el control del Estado para beneficio de todos, incluso de esa misma minoría. El Estado debe controlar que se cumpla fehacientemente el proceso, el orden y las etapas del ciclo económico. Pero, si la sociedad así lo quiere, no mucho más.

Cada sociedad, soberanamente y sería lo deseable que democráticamente, podrá dar otras posibilidades a su forma de Estado elegida. Este podrá, o no, seguir cumpliendo las tareas que hoy mantiene en los diferentes sistemas económicos que hoy existen, y los electorales o políticos que de ellos se derivan.

Cada sociedad es, por fin, realmente libre. Como dijimos al comienzo, hoy en el mundo hay sólo dos sistemas económicos.

No obstante ello, dentro de cada uno existen innumerables formas diferentes de Estados. Si analizamos el capitalismo, podemos decir sin temor a cometer errores gruesos, que existe una forma de Estado por cada país. Si llegáramos a analizar las formas electorales que estos tienen y que conforman la definición más utilizada aunque no es la mejor ni mucho menos del nivel de democracia de cada país, aseguramos que hay una por cada Estado.

Es más, hay estados capitalistas con diferentes sistemas políticos: hay republicanos y monárquicos, presidentes designados y dictaduras, presidentes electos que ejercen durante distinta cantidad de años, con reelección y sin ella, etc. Nadie, hasta ahora, puede asegurar que cualquiera de esas diferencias, tomándolas por separado, sea mejor que la otra, sin olvidamos de la obviedad de que sí existen algunas que no son las mejores. Nosotros, al agregar una nueva forma económica, no podemos más que confirmarlo.

Así, de esa misma manera, cada sociedad se dará la forma de Estado, y sus funciones, más apropiada a sus propios requerimientos. La recaudación para el mantenimiento del Estado se realiza, vaya novedad, a través del cobro de impuestos. Pero no puede existir, bajo ningún concepto, un impuesto al consumo, esto es, un impuesto al benefactor, cuyo ingreso es definido socialmente y distribuido en forma estatal.

El ingreso principal del Estado ha de ser obtenido a través del impuesto a las ganancias, a las rentas, en fin, a los beneficios que todo productor define para sí mismo, según su criterio individual, y otra u otras formas fiscales que se consideren oportunas, siempre sin afectar al benefactor.

El Estado para esta economía es un mal necesario. Debe tender a desaparecer, cuando el avance de la humanidad sea tal que permita lograrlo sin menoscabo de la igualdad, la libertad, la independencia y la seguridad de todos los hombres. Pensamos, mejor dicho aventuramos, que la aplicación de esta propuesta, por sí misma, permite acelerar ese avance y aumentar enormemente la amplitud de horizontes, incluida la posibilidad antedicha de hacer del mantenimiento del Estado un costo social menor.

Está muy de moda hablar sobre la reducción del Estado. No existe ninguna solución mayor a ese problema que la aplicación del ciclo económico. Una enorme cantidad de tareas que realizan los Estados modernos serán obsoletas o inocuas con su simple puesta en práctica. Sólo nombremos una e imaginemos qué hacer con las organizaciones oficiales relacionadas con ella: la eliminación de la pobreza.
A modo de epílogo

Aquí damos una lista de las conclusiones fundamentales a las que permite llegar la aplicación de esta teoría:

Toda actividad económica humana cumple y debe cumplir un ciclo regido y dado por la naturaleza, en un orden preestablecido y estricto de: producción, comercialización y reposición.

Toda riqueza proviene, siempre y únicamente, de la naturaleza, como resultado de concretar el cierre de cada ciclo económico iniciado. La tarea fundamental de la sociedad es el cumplimiento estricto del ciclo.

Toda actividad humana reponedora y el trabajo de reposición, no es mercancía sino una forma diferente de uso de una especie ya definida de energía natural propia del ser humano.

Cada ser humano cumple un doble rol en la vida económica de una sociedad, el de productor de bienes y el de benefactor de esa sociedad y su economía.

Cada ser humano, desde el recién nacido al más anciano, sin importar ningún tipo de diferenciación, es merecedor de un ingreso mínimo, natural, derecho que lo obtiene por el simple hecho de haber nacido, de ser un benefactor más, con la obligación de cumplir y hacer cumplir el ciclo económico.

Se nos otorga la posibilidad cierta de partir todos desde un mismo punto de partida, en libertad, igualdad y solidaridad.

La tarea fundamental y posible de la economía se debe realizar mediante la satisfacción de todas las necesidades, los gustos y los caprichos de los hombres, en ese orden.

El Estado ha de cumplir con una función reguladora y controladora del medio de consumo, la propiedad social, sin necesidad de intervenir directamente en ninguna de las etapas del ciclo económico.

El cumplimiento del ciclo permite y hace posible el crecimiento económico ilimitado, el desarrollo infinito.

Porque la generación de tantos cambios cuantitativos generará un gran salto cualitativo.

El ciclo económico nos muestra, objetivamente, que los países verdaderamente ricos son los países pobres del capitalismo. Que los ricos en él, es nuestro deseo más sincero, sigan siéndolo por toda la eternidad.

Hablando de ella, la intención de imponer el ALCA, por sí sola, demuestra que ninguno de los organismos internacionales de crédito actuales tiene la oportunidad de sobrevivir, aquí en América. En ella la sigla FMI es sinónimo del más abyecto de los insultos. El imperio está así reconociendo que para continuar la explotación se necesitan cambios.

Se deben olvidar definitivamente estos organismos internacionales dedicados a mantener el paradigma capitalista y que favorecen a los países que no necesitan de su "ayuda": los países ricos. Estos organismos se dedican a ser intermediarios entre los países ricos y los países pobres, para eternizarlos a unos en su abundancia, a otros en su escasez, haciéndoles creer a los pobres que reciben "ayuda" cuando en realidad reciben enormes deudas, impagables material y moralmente e incobrables moral y materialmente. Estos organismos, contrariamente a lo que dicen y quieren que creamos, exportan la riqueza de los países del sur a los agotados países del norte, haciendo que esa transacción la pague el que vende, y con intereses.
Conclusiones

Toda actividad económica humana cumple y debe cumplir un ciclo regido y dado por la naturaleza, en un orden preestablecido y estricto de producción, comercialización y reposición. La riqueza proviene, siempre y únicamente, de la naturaleza, como resultado de concretar el cierre de cada ciclo económico iniciado.

La sociedad tiene como tarea fundamental el cumplimiento estricto del ciclo, por encima de la búsqueda de rentas o ganancias, porque estas se derivan directamente de la finalización de cada ciclo. Hemos dejado de considerar los hechos sociales como hechos diferentes de los naturales. Ya no se ven como diferentes.

Toda actividad humana –el trabajo como producción, la actividad consumidora-reponedora y el trabajo de reposición, relacionándolos al ciclo- definitivamente no es mercancía sino una forma diferente de uso de una especie ya definida de energía natural propia del ser humano, que se mide mediante el indev, en su uso como patrón, y la que, en forma individual, le da a éste su unidad.

Recordemos que el dinero no es una mercancía sino dicho patrón de medida del valor de esa actividad y de la riqueza que de ella se deriva. Basta con socializar la propiedad sobre el dinero –el medio de consumo- para que dejen de existir clases poseedoras y desposeídas, y conjuntamente con ello, que la condición de esa propiedad es la que hace que estas existan o no. Cada ser humano cumple un doble rol en la vida económica de una sociedad, el de productor de bienes y el de benefactor de esa sociedad y su economía, su rol económico clave, de importancia fundamental. Desde el recién nacido al más anciano, sin importar ningún tipo de diferenciación –todas son irracionales, antinaturales, injustas-, es merecedor de un ingreso mínimo, natural, derecho que lo obtiene por el simple hecho de haber nacido, de ser un benefactor más, con la obligación de cumplir y hacer cumplir el ciclo económico.

Mientras que a todo hombre, sin importar roles, se le exigirá según su capacidad, a cada productor se le retribuirá según sus merecimientos y a cada benefactor se lo hará según sus necesidades. La unidad de esa moneda estará en proporción directa con ese ingreso natural, de carácter individual, derivado de la riqueza general social, cuyo monto será definido y aceptado soberanamente por la propia sociedad. Decimos que nos otorga la posibilidad cierta de partir todos desde un mismo punto de partida, en libertad, igualdad y solidaridad.

El Estado ha de cumplir con una función reguladora y controladora del medio de consumo, la propiedad social, sin necesidad de intervenir directamente en ninguna de las etapas del ciclo económico. Definitivamente, el cumplimiento del ciclo permite y hace posible el crecimiento económico ilimitado, el desarrollo infinito.

Decimos que de esta manera eliminamos definitivamente la pobreza, la miseria, la escasez y todo lo que ellas implican.

Aseveramos que es el capitalismo (con todas sus escuelas y con todas sus secuelas), el culpable de la destrucción de la vida, riqueza fundamental de la naturaleza; y la ruina de ésta misma. En su eterna búsqueda del lucro fácil, abrió la caja de Pandora creyendo que tenía tesoros y, como no los encontró no se le ocurrió mejor idea que inventarlos. Todos los días leemos, vemos y escuchamos las "duras acusaciones" que se entrecruzan los integrantes de los partidos políticos que lo han aplicado, culpándolos a los otros del desastre. Los blancos acusan a los colorados y viceversa, los peronistas a los radicales, los republicanos a los demócratas. Y tienen razón, porque todos ellos son culpables, todos aplicaron siempre la misma política económica.





Autor:

Muñoz Duannys

Rivero Dubraska

Rodriguez Richard

Rodríguez Roxanna

Noriega Ernesto

Serrano Karelis

Enviado por:

PROFESOR:

MSc. Ing. Iván Turmero


UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL POLITÉCNICA

"ANTONIO JOSÉ DE SUCRE"

VICE-RECTORADO PUERTO ORDAZ

DEPARTAMENTO DE INGENIERÍA INDUSTRIAL

CÁTEDRA: INGENIERÍA FINANCIERA

. CIUDAD GUAYANA, ABRIL 2014


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